Panxo (ZOO): “Quien diga que cantar en valenciano te abre puertas está mal de la cabeza”

Seguro que has visto alguna vez la camiseta con el mono de su logo o has bailado alguna de sus canciones sin saberlo. ZOO ha hecho suyo el significado de transversal, la palabra de moda. Ha conseguido romper barreras lingüísticas y nos ha hecho bailar hasta a quienes parecíamos tener la cadera oxidada. Todo ello hablando de Chávez, de la historia del País Valencià o de resistencia frente a la represión del Estado español. Hablo con Antonio Sánchez ‘Panxo’ sobre el éxito de su banda y sobre sus comienzos. Y sobre un país a orillas del mediterráneo que comienza a ver las luz tras años de gaviota, garrote y mordaza. Vivimos tiempos difíciles pero dejemos que la canción mate la pena.

Hace dos meses hablé con tu hermano (Pablo de La Raíz) y nos contó que de vuestro padre venía vuestra pasión por la música, por ello quería centrarme más en el género rap, que es el estilo principal del que nutres tu música actual y, sobre todo, la que hiciste antes de ZOO. Cuéntanos un poco cómo te introduces en la cultura rap.
Basándome en hechos concretos, conocí la cultura rap en el instituto. Hasta entonces escuchaba lo que había mamado en casa de mis padres, sobre todo cantautores, y también  mucho rock estatal, Extremoduro, Reincidientes, Piperrak… Entonces, en el instituto empiezo a ver a dos chavales que iban vestidos de raperos y que pintaban grafiti.  Empiezo a flipar con esa imagen ya que se me hacía extraña en Gandía. Sólo lo había visto en la televisión y a mí me daba mucha curiosidad saber de qué iba ese mundo, que era nuevo para mí. A su vez, a través de un amigo, que su hermano jugaba a baloncesto con esos chavales de mi instituto, me llega una cinta que mezclaba rap español y rap estadounidense. Yo escuchaba las canciones pero no sabía quiénes eran los que cantaban, porque no ponía nombre. Y la primera canción que escuché era de CPV (El Club de los Poetas Violentos), esta que era un freestyle que sale Krazé Negrozé, Mucho Muchacho…

Sí, recuerdo el tema que me dices. Se titulaba “Es lo que hay…”
Exacto. Y yo con ese rollo, flipé. Un tiempo después, empecé el segundo curso de instituto y fui a la misma clase que esos dos raperos, aunque yo todavía iba con mis camisetas de Reincidentes, de S.A y tal. Entonces, al mismo tiempo que iba conociéndolos a ellos, en mi casa se compraba El País… Esto es una confesión familiar (risas). Y en esa época salía El País de las Tentaciones los viernes y venía una reseña del disco Hecho es Simple de 7 notas y 7 colores. El crítico hablaba de él maravillas y yo a la semana siguiente les pedí a los raperos de mi clase que me lo grabaran en una cinta. También me grabaron Cypress Hill, Brand Nubian y mucho más rap americano, que por aquel entonces me seducía menos porque no entendía las letras. Y a raíz de ese momento comencé a hacer amistad con ellos y fui descubriendo más grupos en castellano: La Puta Opepe, Los Verdaderos Kreyentes de la Religión del Hip Hop

Además, lo que más me atrajo fue el tema de poder hacer música y escribir de una manera tan sencilla, en el sentido de que no tenías que cantar ni afinar. Trabajabas con la rima y a mí, que  provengo de una casa donde el lenguaje ha sido bastante importante siempre, me flipó. Poder hacer música sin saber cantar y jugando con el lenguaje, a nivel técnico me encantó. Aparte, a nivel de narrativa, también me identificaba con el rap, porque los 15 años son una edad en la que tú quieres afirmarte en alguna identidad concreta y esto era algo muy individualista.

 

Sí, es cierto que es un estilo de música donde incluso dentro de las bandas existe una competitividad sana entre los componentes de la misma.
Eso es. Entonces, aunque estés completamente solo, que es como se sienten los adolescentes de normal, desde esa soledad podías construirte una identidad.  Te podías identificar con un colectivo. Y eso era un MC (Maestro de Ceremonias, como se denomina al cantante de rap). Era una persona que en su soledad decía “este soy yo”.

Porque una banda de rock parece que es algo más homogéneo, que se necesitan todos para funcionar.
Sí, necesitan a toda su crew, todo su discurso bien articulado. En el rap no, no había ni discurso ni nada. El  discurso eras tú, tus pensamientos y tu ego. Esa parte a mí me sedujo mogollón. Yo creo que lo que más me marcó fue que me ofreció la posibilidad de desarrollar una faceta creativa que me atraía más que el hecho de aprender a cantar. Me atraía más hacer la rima o frase más guay, más profunda… que hacer la melodía más bonita.

Hablas de que fue en tu época de adolescente, pero en una letra antigua decías que empezaste tarde en el rap, que ya tenías 20. ¿En serio con 20 años consideras que es tarde?
Empecé tarde a escribir porque no me atrevía. Lo conocí con 16 años y no había casi nadie que rapeara en Gandía. En esa época me gustaba consumir esa música pero no me atrevía dar el salto. Sobre todo porque yo todavía todavía pertenecía, digamos, a la tribu urbana del punk rock y veía al rap como algo muy cerrado, en el sentido de que entre ellos siempre apreciaba mucha competitividad y parecía que a nadie le gustaba lo que hacía el de al lado. Entonces yo pensaba que si no les gustaba lo que hacía otro rapero, cómo le iba a gustar lo que hiciera el rockero. Hasta que con 20 años empecé a escribir  algunas cosas, más por jugar que por hacer canciones, algo que todavía no concebía. No tenía el concepto de canción todavía. Y creo que sí que era tarde porque, por ejemplo, tú empezaste más joven.

Sí, a los 14 ya hacía mis canciones, si lo podemos llamar así (risas).
Casi todos los que yo conozco comenzasteis con esa edad y yo cuando empecé con mi primer grupo (Stigma Líriko)  ya tendría 23 o 24 años y ellos tenían menos de 20. En ese momento fue cuando empecé a pensar ya en modo de canción.

Entonces, ¿Stigma Líriko fue tu primer contacto con el mundo de la música en ese sentido? La primera vez que hiciste canciones, directos…
Sí, aunque no duró mucho. Realmente, yo entré cuando el grupo ya estaba en marcha y nos pusimos a hacer una maqueta bastante ambiciosa. Estábamos en un momento en el que teníamos una propuesta bastante fresca, novedosa. Hacíamos buenos estribillos, era innovador. Teníamos potencial, creo yo. Pero en ese proceso de creación nos desgastamos y no fuimos capaces de terminarlo porque no había disciplina. A cada uno se nos iban despertando otras inquietudes.  Por ejemplo, a Jim (cantante de Stigma Líriko y actual guitarra de La Raíz) se le despertó la curiosidad por la guitarra y él, que era el que producía los ritmos en el grupo y se encargaba de grabarnos,  poco a poco se fue distanciando. También nos salieron curros y otras movidas personales y todo se fue a pique. Pero el orgullo de esa derrota fue que de ahí germinaron otras bandas, como Sophy Zoo.

Tu primer proyecto personal.
Sí. En esa época yo estaba fascinado por el disco Quimera de Solo los Solo. Me encantó esa manera de cantar más pausada, los ritmos… El estilo más reflexivo de Juan Solo. Además, tenían letras que no hablaban de la calle, que era una recurrencia muy típica de esa época en el rap y que a mí me costaba, porque lo veía una impostura. No podía ir de macarra cuando nunca lo he sido ni me apetecía serlo.

¿Qué trayectoria tuvo Sophy Zoo?
Sacamos dos maquetas de 7 cortes, hicimos algunos conciertos, sobre todo por la zona de Gandía y Valencia, y poco más. Pero yo creo que me sirvió para que personas que estaban dentro del mundillo del rap underground de la zona me tuvieran en buena consideración. Quiero decir, aunque no trascendí nada, me sirvió para que me valoraran dentro de la escena.

Te sirvió para que yo te hiciera de corista (risas).
Sí, sí, es un ejemplo. Recuerdo que a ti te molaba y tú ya estabas inmerso en Los Chikos del Maíz. También Charly Efe (rapero y poeta valenciano), que no me conocía de nada, escuchó la primera maqueta y contactó conmigo para decirme que sólo escuchándome ya pensaba que era una persona que le interesaba conocer. Entonces, esos ejemplos me motivaron. Porque nosotros somos de Gandía y los grupos de allí, en aquella época, nos movíamos sólo entre nosotros.

Después tienes un periodo en Orxata Sound System y, más tarde, te conviertes en DJ de Riot Propaganda. ¿Cómo ese ese proceso tan extraño que te hace acabar siendo DJ de una banda de rap metal?
Cuando comencé con Stigma Líriko, en los ensayos, empecé a practicar con los platos y me empecé a aficionar. A partir de ahí siempre he tenido interés por esa modalidad. De hecho, en la última fase del grupo, hubieron conciertos donde hacía de DJ y de MC. En cuanto a Riot Propaganda, se dieron las circunstancias y surgió.

La primera etapa de Riot Propaganda fue así, ¿no? Todo iba surgiendo de manera natural y algo improvisado, porque era un proyecto sin una idea previa clara ni una meta fija.
Sí, coincidió con que se quedó libre ese hueco porque Bokah (DJ de Los Chikos del Maíz) no podía cubrirlo por temas laborales. Así que acabé en 2013 como DJ de Riot Propaganda. No hay mayor misterio, pero fue un proyecto que afronté muy ilusionado.

Termina Riot Propaganda y comienza la etapa actual.  Sacas la canción Estiu, que fue un pelotazo. Sé sincero, ¿esperabas esa repercusión?
No, ni de coña esperaba esa repercusión. Pero creo que eso no se lo esperaba nadie. Fue un hecho que sucedió y que si lo intentas ahora repetir, no sale. De hecho, muchos grupos han intentado repetir la fórmula y no ha salido. Surgió en el momento y el lugar idóneo. Es como si en ese momento el público del País Valencià estuviera esperando algo “nuevo”. La forma en que se hizo viral los primeros días fue algo anormal.

Creo que tiene similitudes a la aparición de Los Chikos del Maíz. En 2005, el rap más social o político estaba algo muerto, digamos, y tal vez por surgir en ese momento funcionó. Quién sabe si años más tarde no hubiéramos tenido la misma repercusión.
Eso es. Hay muchos factores externos que influyen en el funcionamiento de una canción o de una banda.

De tus comienzos cambias la lengua y te pasas al valenciano. ¿Qué te motiva a hacerlo? ¿Existe algún tipo de estrategia o es un cambio natural?
Ya había hecho algunas colaboraciones en valenciano y cuando comencé a escribir en esta lengua me di cuenta de lo divertido que es para componer letras, básicamente por un tema de sonoridad. El valenciano tiene mogollón de palabras que acaban en consonante y mucho monosílabo, por lo que me pareció brutal para rapear, muy divertido. Aparte, desde años atrás, la mayor parte de mi vida social la desarrollaba con gente valencianoparlante y, además, yo fui el único de mi casa que entró en la escuela en la línea en valenciano desde los 8 años y lo hablo al mismo nivel que el castellano. Es decir, también es mi lengua, no es algo forzado ni impostado.

Volviendo a la música, repito, me gustó mucho cómo quedaba el rap hecho en valenciano y, de hecho, tenía más razones para continuar haciéndolo así. Una de ellas es que yo entendía que podía tener más trabajo de continuo cantando en esta lengua, pese a que mucha gente me decía lo contrario, que me estaba poniendo barreras. Lo curioso es que mucha de esa gente, tiempo después, me decía que si lo hubiera hecho en castellano me hubiera comido una mierda. Y más curioso aún es que más tarde, esa misma gente, cuando he hecho algo en castellano me ha dicho “ahora cambiando, eh”. Pero bueno, es algo común dentro del mundillo de la música.

De hecho, te he leído decir en varias entrevistas que hay que desterrar el concepto de “música en valenciano”. ¿Crees que la música en valenciano abre puertas o facilita hacer más conciertos?
Yo creo que quien diga que cantar (o hablar, o escribir) en valenciano te abre puertas está mal de la cabeza.

Pero no negarás que existe un circuito específico.
Tampoco diría eso. Es cierto que muchos grupos de aquí, si no hubieran cantado en valenciano, no hubieran hecho tantos conciertos. Es posible. Y todo ello motivado por, entre otras cosas, Escola Valenciana (entidad cívica para la normalización lingüística). Una entidad de voluntarios que hizo un trabajo brutal para que el valenciano no muriera. El soporte institucional era escaso porque durante muchos años ha existido un bloqueo o censura del Partido Popular, que no daba un solo euro para la normalización del valenciano. Entonces, supongo que la vía era algo así como conseguir alguna concejalía de cultura de algún ayuntamiento y que el concejal de turno que estuviera en esa pequeña localidad decidiera organizar una noche de música en valenciano, organizada por Escola Valenciana. Entidad que, no olvidemos, estaba formada en su mayoría por profesorado de todo el País Valencià que en sus horas libres intentaba organizar y articular un circuito musical en esta lengua, entre muchas otras cosas. Entonces, se hacían conciertos en un pequeño parque de una localidad perdida y de repente iban mil personas. Porque, aunque se había invisibilizado, existía una demanda de música en valenciano.

A lo mejor el público estaba y existía la demanda de música en valenciano porque era su lengua. Eso es lo que mucha gente no va a entender nunca. Mucha gente cree que el circuito en valenciano se ha creado sin que exista una demanda. ¡Claro que hay demanda! Pero durante muchos años se ha invisibilizado a la mitad de la población. Personas que piensan y hablan en valenciano y que quieren escuchar música en su lengua.

También esos primeros años puede que motivaran a que salieran más grupos a cantar en su idioma, sin miedo y sin prejuicios, y al final la calidad ha ido en aumento.
Exacto. Ahí es donde Obrint Pas es una de las claves de este proceso. El hecho de que Obrint Pas hiciera ver a todo el mundo que cantando en valenciano podías ser un grupo, digamos, normal y salir de este tipo de circuitos, dio un impulso grande a muchos grupos para asumir que no estábamos condenados a actuar sólo dentro de nuestras fronteras lingüísticas. También eso ha permitido contagiar a mucha gente de fuera de nuestro discurso y que se pregunten qué pasa en Valencia para que surja tanto grupo comprometido y talentoso. Y no sólo de música en valenciano, también se preguntan qué sucede en valencia a raíz de grupos como el vuestro o La Raíz, por ejemplo.

Justo acaba de ser el Viñarock, donde habéis actuado vosotros, Auxili, Xavi Sarrià, VaDeBo, Frida, Smoking Souls… Parece que ya se ha roto esa barrera.
Yo creo que se rompió esa barrera por la calidad o la relevancia (porque eso de la calidad da para mucho debate). Por la relevancia que adquirieron grupos como Obrint Pas o la Gossa Sorda, entre otros. Fueron originales, y lo fueron porque, históricamente, el Pais Valencià es un territorio con mucha riqueza musical y ese componente, al final, ha sido decisivo. A nivel de cultura popular somos un país con una gran riqueza y se consiguió mezclar esa música popular, que gusta a todo el mundo, y transmitirla muy bien a través de sonoridades más modernas.

Siguiendo el hilo que comentabas de Obrint Pas, que lograron mostrar un camino para salir del circuito en valenciano, vosotros desde el primer momento os liasteis la manta a la cabeza y decidisteis hacer salas por todo el Estado. Y en ello seguís. ¿Crees que parte de vuestro éxito actual se debe a esa idea de salir de la comodidad desde el primer momento pese a los riesgos iniciales que pudieran existir?
Yo tenía muy claro desde el primer momento que no quería ceñirme sólo al circuito en valenciano. También es verdad que cuando arrancamos el proyecto de ZOO teníamos la experiencia (con sus aciertos y errores) de otros grupos. Entonces, ya conocía los  muchos obstáculos donde otros grupos habían tropezado. De alguna manera, por mí proximidad a muchas bandas formadas por amigos míos, tenía más ideas sobre qué fallos no había que cometer que si me hubiera montado un proyecto con 18 años y sin ninguna experiencia previa. Entonces, eso fue muy importante.

Aparte, tanto el primer año como el segundo, hicimos una apuesta muy fuerte para que el grupo creyera que podía trascender las fronteras lingüísticas. Fue una apuesta no sólo económica, sino en todo lo que abarcaba al proyecto. Incluso desde los vídeos que hemos sacado, que desde el primer momento han estado subtitulados. También quisimos trabajar con Bola 9 (empresa de managementafincada en Vallecas) para buscar otros circuitos. Fue una apuesta que teníamos clara desde el principio y que, por suerte, ha funcionado.

Del éxito fuera del circuito valenciano, ¿cuánto porcentaje le das a la música y cuánto a la letra? Porque puede resultar más fácil hacer llegar un mensaje con música bailable.
Hostia. Buena pregunta, cabrón (risas). Yo creo que nuestro valenciano es muy  entendible porque está algo “castellanizado”. Mucha gente de Madrid, por ejemplo, nos dice que nos escucha y entiende todo y que escucha catalán de otras zonas y le cuesta más. Eso ha ayudado. También la música ha hecho mucho. Hacer una música electrónica que invita a bailar, con melodías pegadizas y alegres… Existe un trabajo de composición y armonías que atraen. De hecho, a muchos niños les gusta nuestra música, tío. Es algo que me llama mogollón la atención. Y claro, el niño no está pendiente de la letra, le gusta la música. Y ahí radica la clave, que existen otros componentes que atraen.

También un hecho que ha gustado mucho ha sido el directo. Hacerlo dinámico, que sea un concierto para bailar. Que pueda gustar aquí o en Japón. Porque la gente está escuchando una música que les mueve. Yo eso sí lo tenía clarísimo desde el principio, no quería hacer más rap en directo porque como público, un directo de rap, se me hacía aburrido.

Muchas gracias, eh (risas).
Es verdad, joder. Al final la forma que yo tengo de expresarme es el rap pero quería mezclar esas dos vertientes: la técnica que yo utilizo para escribir pero, musicalmente, algo que fuera bailable. Algo que invitara a desfasar un poco en el directo.

También la música en valenciano suele ir ligada a la defensa de determinados valores, reivindicaciones y tradiciones ligadas a laterra. Un hecho que has ido introduciendo en tus letras, sobre todo en el último disco, pero también en tus conciertos. ¿Te ha servido este proyecto para conocer más a fondo las luchas actuales e históricas del País Valencià?
Me ha servido pero ya tenía conocimiento previo. Mi época con Orxata Sound System me sirvió para compartir la vida con amigos que de toda la vida han estado en ese mundo. Me sirvió, sobre todo, porque mis padres culturalmente provienen de otra tradición. Ellos son de La Vega Baja (comarca alicantina), que es una comarca donde esta tradición cultural prácticamente no existe. Ellos están más ligados a la tradición cultural más castellana, de la República y el progresismo español.

Aunque realmente, desde que comienzo a estudiar en la línea en valenciano, los padres de mis compañeros de clase ya escuchaban música de cantautores catalanes mientras que mis padres escuchaban a Sabina o Serrat. Entonces, siempre he tenido ese contexto presente. Y cada vez me he ido sintiendo más conectado a la historia de este país, a su cultura y a todas sus causas.

Para finalizar, cantas en Hivern “sempre en peu, sempre desafiant la por i és que el poble que canta mai no mor”. Con el momento actual de represión, con artistas denunciados, perseguidos o condenados, ¿por qué hay que seguir en pie cantando y desafiando al miedo?
El otro día fui a un concierto donde Borja Penalba (músico valenciano) dijo que era o hacer canciones o la lucha armada y se nos da mejor hacer canciones (risas). Creo que hay motivos objetivos de sobra para decir lo que decimos y para pertenecer a una tradición de lucha. Porque además yo vengo de esa tradición, la que entiende la música (y el arte en general) como una buena manera de reivindicar y desafiar el miedo.

Entrevista: http://blogs.publico.es/memento/2018/05/05/panxo-zoo-quien-diga-que-cantar-en-valenciano-te-abre-puertas-esta-mal-de-la-cabeza/

Utilizar el valenciano como lengua vehicular es una historia de resistencia brutal – MLGCOOL.COM

Después de su entrevista con Javier Gallego en Carne Cruda, y horas antes del concierto en la Sala But (Madrid) donde colgaron el cartel de Sold Out y confirmaron que reivindicar Raval es más necesario que nunca, nos reunimos con Toni S. Pardines (Panxo) vocalista de Zoo, en el Café Pavón donde conversamos, entre trucos de magia de Luís Piedrahita.

Creó Sophy Zoo, y luego formó parte de Orxata Sound System y Riot Propaganda, antes de emprender un nuevo proyecto, antes de que Zoo apareciese en el panorama musical. Panxo, lo tenía claro, quería dejar atrás el rap ortodoxo con el que se inició y “hacer algo más de baile, para divertirse en el directo”. Además decidió que era momento de pasar del castellano al valencià, “creía en el uso de la lengua como una forma de reivindicarla y de defenderla”, confiesa.

Desde su formación en 2014, y la aparición del tema Estiu, la banda ha crecido de tal manera que ya no es extraño verles colgar sold out en cualquier sala del Estado español o de formar parte de los lines up de las citas estivales. Ellos mismos se sorprenden y entiende que todo lo que ha venido desde Estiu, lo han hecho para defender que, a pesar de lo meteórico de su carrera, nada ha sido casualidad, “hemos intentado estar a la altura de lo que pasó al principio, todo el tiempo, y a mí, personalmente, me ha supuesto bastante presión”. En estos cuatro años, desde la formación de Zoo, la banda ha sacado dos discos, ocho “escenas cotidianas”, dos remixes, y todo ello acompañado de un contenido multimedia muy cuidado. Panxo explica que “a nivel de tiempo llevamos una tercera parte de grupos que llevan diez años, pero a nivel de trabajo, de cantidad y, yo diría, incluso que de calidad, llevamos la misma cantidad de trabajo”.

Algunos medios han etiquetado la música que hacen como “músico político-festiva”, Panxo cree entender que lo dicen por lo movido de su música y lo reivindicativo de sus letras, aunque él suele decir que hacen “rap electrónico, más rápido de lo normal, incorporando instrumentos analógicos; bajo, guitarras y vientos”. Sin embargo, bajo la percepción holística del concepto política, el músico tiene claro que “toda la música, y todas las acciones, al final son políticas y la música que no tiene letras reivindicativas también hacen política por omisión”. Y es que la situación política vivida en el País Valencià tiene un peso muy importante en la trayectoria musical de la banda y así se ve reflejado en sus trabajos. Tal y como explica Panxo, Tempestes vénen del Sud era un disco que apelaba mucho a creer en un cambio que se estaba viviendo en ese momento. En el País Valencià estábamos ante la oportunidad histórica de sacar al Partido Popular de las instituciones donde habían estado veinte años y donde lo habían copado absolutamente todo. Nos habían robado todo. Y ese momento, que parecía que nunca iba a llegar, lo teníamos delante”. Sin embargo el reflejo de su segundo disco, Raval, es distinto. La banda pasa del optimismo inicial a  dar un golpe en la mesa para abrir conciencias y recordar que aún queda todo por recorrer, “nos hemos dado cuenta de que esa transformación que tanto anhelábamos es mucho más compleja que el hecho de tomar las instituciones”. Y es probable que no ayude el hecho de que la burguesía valenciana, tal y como relata Panxo, siempre se ha identificado con la idea de España y el señorito español, propiciando un componente de auto odio, en mucha gente, hacia su propia lengua. “A nivel político e identitario es terrible la de complejos que existen en el País Valencià. La burguesía, y la gente rica, siempre ha querido parecerse a la gente de Madrid, a esa España conservadora y franquista. Por eso el País Valencià ha sido, históricamente, uno de los feudos del Partido Popular, incluso más que Madrid”. Pero Panxo si que tiene esperanzas. Cree en los cambios suscitados en la gente en los últimos años, tanto en su forma de pensar como en su capacidad transformadora, en la visión más digna que tiene el valenciano sobre si mismo y sobre su propia identidad. Piensa que mucho de esto es gracias a Mónica Oltra y Comprmís, y a su capacidad para reapropiarse de las tradición valenciana, que anteriormente el Partido Popular había desvalorizado otorgándole únicamente un papel folclórico, y volver a darles el peso que se merecen en la identidad cultural del País Valencià. El músico explica que en su televisión de Valencia tiene “ciento treinta canales, pero no veo TV3 porque está capada, no vaya a ser que nos catalanicemos, y Canal9 no la veo porque está apagada desde hace tres años” Y sin embargo ahí siguen, resistiendo,  “así que al final, si existe algún motivo para alegrarse, al ver que a pesar de todo, más de la mitad de la  población del País Valencià continúa utilizando el valenciano como lengua vehicular, y eso es una historia de resistencia brutal”.

Entrevista completa aquí

Escrito por  el 

ENTREVISTA A ZOO – Diario de un rockero

Zoo se encuentra con la gira 2K18. El próximo 15 de Marzo les tendremos nuevamente en Madrid. Aquí están para hablarnos de más detalles y más curiosidades de la formación.

¿Qué os llevó a elegir el formato EP para “2K18”?
Básicamente diferenciar el concepto EP del de LP y, de alguna manera, avisar de que no vamos a sacar otro disco entero. Queremos hacer tres o cuatro canciones durante el año, ir sacándolas periódicamente, y al final reunirlo todo bajo un mismo concepto.

¿De que hablan las letras de “2K18”?
Hay de todo. La primera ha sido la del robot, que es una canción muy específica y con una temática muy concreta. En las otras dos que tenemos medio hechas volvemos a nuestro estilo de siempre, creo: letras críticas y música bailable de base electrónica con sus arreglitos instrumentales.

Hablarme de “Robot”. ¿Porqué una canción-film?                                                                              La canción nos pidió darle un añadido mediante la imagen. Es una canción muy especial, en el sentido de que es una especie de cuento. Haciendo el clip nos dimos cuenta de que era casi más potente el vídeo que la canción, nos parecía una película. No estaba pensado de antes, pero nos pareció un concepto original.

¿Cómo es trabajar con Bola9?
Básicamente es como irse de birras con ellos, natural y positivo: hay sinceridad, hay mucho respeto y cariño, y hay transparencia. Desde que empezamos a ir a Madrid, hace muchos años, cuando aún ni trabajábamos con ellos, nos han cuidado siempre como a hermanos pequeños: nos han dado cama y comida sin pedir nunca nada a cambio. Son de la gente más honesta que te puedes encontrar en este “mundillo”, y eso no lo decimos nosotros, lo dice mucha gente.

En las Fiestas de Villa de Vallecas del pasado año estuvisteis tocando. Me gustó mucho el detalle que tuvisteis con aquel niño que se hacía llamar Gael, al dejar subir a cantar con vosotros. ¿A quien se le ocurrió esta idea?
Fue, sobretodo, cosa del propio Gael. Es hijo de unos buenos amigos, y venía a menudo a los conciertos y más de una vez nos había cantado en los camerinos. Un día nos dijo que quería cantarla con nosotros, y pusimos fecha para ese día en Vallecas. Luego pasó lo que todo el mundo vio. Fue una de las cosas más bonitas que nos han pasado en un escenario.

La música en valenciano está teniendo actualmente mucha más repercusión y llega a la gente con un mensaje claro y directo ¿Qué supone todo esto para la música valenciana y sobretodo para Zoo?
Creo que lo que tiene repercusión no es la música en valenciano, sino las propuestas que gustan, y se ha dado la circunstancia de que, en los últimos años, muchas de éstas vienen del país valencià. No vamos a admitir algo así como que nuestra lengua está “de moda”, cuando es despreciada permanentemente por las instituciones y una gran parte de la sociedad, incluyendo la valenciana. Es muy irónico que la misma gente que siempre nos dijo que cantar en valenciano era limitarse hoy nos diga que nos va así de bien porque cantamos en valenciano; y que mucha de esa gente lleve toda su vida en un territorio de habla valenciana y jamás hayan tenido el más mínimo interés en aprender la lengua de su pueblo. Detrás de todo siempre hay una mirada condescendiente, cuando no de desprecio, hacia nuestra lengua y nuestra identidad cultural.

El 15 de Marzo volvéis a Madrid pero a presentar “2k18” ¿Qué supone para vosotros volver a Madrid?¿Cómo se presenta esta oportunidad?  Pues sonará a tópico, pero Madrid siempre ha sido una motivación especial para la banda. Tiene un simbolismo brutal, es como conquistar al conquistador, jeeje. Más allá de simbolismos, y hablando en serio, es un lugar donde nos han acogido con un cariño tremendo, donde tenemos un montón de amigos que nos han cuidado y querido muchísimo. Desde el primer año en que fuimos, nos sentimos queridos y con posibilidades. Vamos unas 3 veces al año, y cada vez tenemos más gente cantando con nosotros. Es un muy buen termómetro para saber donde estamos, como banda, a nivel estatal.

Muchas gracias por la entrevista. Nos vemos el 15 de Marzo en la sala But de Madrid.
A vosotros!

Gloria A.B

Entrevista completa aquí

CRÓNICA DE MACHETE EN BOCA Y ZOO EN MADRID

Solos y bajo la llovizna, se quedaron algunos en la calle al pensar que Zoo, no llenaría un jueves la But. El resto fuimos entrando a la sala, a medida que la cola avanzó, aquel 15 de Marzo del 2018.

Una vez dentro, nos encontramos con la banda invitada: Machete En Boca. Las primeras filas, ya estaban tomadas, sobre el escenario, cuatro voces con diferente métrica, que alternaron protagonismo a medida que fluian sus canciones. “Señora de nadie” fue la primera de ellas, nos puso en contexto, tocaba rap femenino, agresivo y muy directo. Una agresividad, que contrastó con la humildad que demostraron, cuando los platos dejaban de girar entre canción y canción. Su paso por Madrid dejó varios momentos: Temas nuevos, entre ellos “Creen que saben que”, otros que arrasan como “PA’ Mi Peich”, y partes a capella.

Durante el descanso, no paraba de entrar gente, hasta tal punto, en el que nos convertimos en una masa no uniforme con vida propia. Con un sold out en But, no todo el mundo entra en la pista, para aquella ocasión, todos quisimos estar en la mejor posición posible, luchamos por ella y nos rendimos ante la masa. Ya no había personas, únicamente incansables piernas, que no pararon de saltar, y brazos, que de cesar en su afán de agitarse de foma herratica, no trasmitirían ese arrope, que el grupo de los seis de Gandía se merece. Del mismo modo, al unísono, durante todo el show, cantamos canciones en valencià junto a Zoo. Canciones que sobre el escenario, brillaban especialmente en los momentos en los que el trombón sonaba. “Corbelles” abrió un espectáculo, seguro que díficil de olvidar para los para los propios integrantes. También se escuchó “Robot”, de su próximo EP, titulado 2K18, nombre que también adopta su gira actual. Durante el concierto, Zoo cambió el lenguaje de su mensaje no musical, para hacer llegar el transfondo de su música al mayor número de personas posibles. Zoo desgarró su piel sobre elescenario, hicieron un completo repaso a Raval, el que parece que va a ser su último L.P, y entre todas las perlas que dejó, lamó la atención “Dilo en castellano” y por supuesto el final: “Ventiladors”, “Estiu” y “Esbarzers”.

Valencia llegó a Madrid y nos dejó un trocito de las falles. ¡Crema Madrid!

Crónica por: Willy Copa.
Fotos por: Sarri

Crónica completa aquí

El robot comunista de los valencianos ZOO, en primicia para 'Público'

Estrenamos en exclusiva el nuevo videoclip de los de Gandia. Esta vez nos cuentan la llegada de un lúcido visitante del planeta rojo que, ante la aberrante realidad terrícola, decide poner pies (y cohete) en polvorosa.

A modo de ficción distópica, ZOO presentan en primicia para Público un nuevo single íntegramente en castellano titulado Robot, en el que nos cuentan la llegada a la Tierra de un robot en misión de espionaje desde el planeta Marte, el planeta rojo por antonomasia. Cual Leonid —el personaje al que el escritor ruso Bogdánov describía en Estrella Roja, donde el terrícola viaja en secreto a Marte para aprender los mecanismos socialistas marcianos—, el nuevo Robot de ZOO se presenta en la Tierra en misión de reconocimiento. Hoz en mano y… ¡spoiler!: ante la aberrante realidad terrícola, el aplicado y atento robot pone pies (y cohete) en polvorosa para volver al planeta rojo, no sin antes dejar un mensaje que logramos descifrar:

Yo solo ser un robot, fail en misión de espionaje;
hermano humano, no es nada personal…
ya volveremos cuando solo quede el mar

La canción viene acompañada de un videoclip que combina el stop-motion (con el muñeco que da vida al robot) con el cut-out digital. Todo un imaginario y unas combinaciones de colores que beben directamente de la cartelería soviética y el cine clásico de ciencia-ficción. El videoclip ha sido realizado por los valencianos Canino Animation.

 Con Robot, la banda valenciana ZOO da dos vueltas de tuerca a su aclamado y popular estilo e imaginario: a nivel musical, el grupo se aleja de sus habituales ritmos digitales mediterráneos para navegar con rumbo certero por latitudes próximas al pop electrónico. Para los estribillos se han ayudado de la cantante murciana Road Ramos. Respecto a las líricas, esta vez íntegramente en castellano, la banda huye deliberadamente del realismo y la cotidianidad usuales en su crítica social, y se sumerge en la ficción distópica. No hace falta leer entre líneas para adivinar que, a pesar del cambio en la formas, ZOO no pierden un ápice de su capacidad a la hora de retratar nuestro tiempo.

La banda valenciana abre así su 2018 a lomos de un robot que es "un poeta, de sentido común no común entre idiotas, cero autómata, no marioneta, de tender lazos, puentes y amar de algún rojo planeta", con el que a su vez tratan de "comprender el caos terrenal" y se preguntan si "es normal la vida sin vida" en un "mundo que ahora es de reyes y flojos, amos del chantaje que a golpe de fajo, de rifle y amor por el lujo, no dejan un sitio esperanzador".

El Robot de ZOO nos deja con media sonrisa y un punto de amargura en la conciencia, sabedoras que la banda ha sabido jugar con nosotras pero que el cuento que nos cantan no es ningún juego: ¿seremos capaces de reaccionar antes del caos final y, sin dejar de danzar, no acabar deseando el regreso de un robot y una hoz que ya nunca volverán?

Toni Sánchez ‘Panxo’: “La música és una eina de difusió d’idees”

El vocalista del grup valencià Zoo ens parla del seu darrer disc, Raval, el qual presenten avui a Felanitx.

El grup valencià Zoo fa la seva única parada a les Balears avui a Felanitx. Venen a presentar el seu segon disc, Raval, on posen música a la perifèria. En parlam amb el seu vocalista, Panxo.

Què defineix Raval i què el diferencia del vostre primer disc?

Jo crec que reflecteix molt bé l’essència del que és el grup com a conjunt. A diferència del primer, que estava fet per mi bàsicament i era més personal potser, aquest disc és més coral. Per mi reflecteix els components que som ara, els estils i aportacions de cadascú, i això és el que el diferencia del primer. Té molts més arranjaments musicals, està molt més cuidat en els detalls i en la composició, i estilísticament abasta més varietats, és més colorit que el primer.

Fa quatre mesos que estau de gira i no parau d’omplir escenaris, igual que en la primera. Quin balanç en feis?

Doncs molt positiu. El que vàrem viure amb el nostre primer disc no va ser el que passa habitualment als grups, sinó que va ser un ascens bastant meteòric i teníem un poc de por que amb aquest segon passàs el que se sol dir que ‘tot el que puja ràpid doncs baixa igual de ràpid’. Volíem demostrar-nos i demostrar que el que ens havia passat en el primer disc no era una casualitat. A partir del primer concert de Raval vàrem veure que no havíem de preocupar-nos, que les coses anaven bé i que la gent anava responent. I aquesta sensació se’ns ha anat confirmant concert rere concert. La veritat és que estam molt contents, perquè és una oportunitat molt bonica per continuar fent allò que ens agrada com a mínim un any més.

Com ha anat per Europa?

És estrany, perquè vas a un lloc on ningú et coneix. És una sensació diferent de la que acostumam a tenir i és un escenari on la majoria de gent que et mira no ha sentit res, és allà per curiositat i t’escolta amb una altra mentalitat. És una altra manera d’actuar, d’interactuar amb la gent: has de parlar en anglès, intentar moure el públic en un idioma que no és el teu i que domines d’aquella manera. Era la nostra tercera ocasió a Europa -amb el primer disc vàrem anar a Berlín i a un poble de França-, tenim moltes ganes de tornar-hi i amb la sensació que el que feim pot arribar a quallar a Europa, sobretot per l’estil musical més que per les lletres. Tenim una proposta musical que podria agradar.

Molts pics se us ha pintat com el relleu de grups com Obrint Pas i La Gossa Sorda a l’escena valenciana. Us hi veis?

Bé, sí i no. Ens veim relleu en el sentit de la rellevància que el grup té sobretot al País Valencià i resta de Països Catalans. Hem assolit una posició privilegiada dins l’escena quant a repercussió, però estilísticament pensam que tenim una proposta bastant diferent dels grups que mencionàveu. En qualsevol cas, tant Obrint Pas com La Gossa Sorda són grups alguns membres dels quals formen part ara de Zoo i són com germans. Per nosaltres és un compliment que ens diguin això, però no va més enllà.

Què comporta ara fer música en català?

Comporta el mateix que fer-la en castellà o que en francès, no hauria de comportar res més i crec que no hauria de generar cap tipus de sorpresa ni cap tipus de pregunta sobre això. La normalitat seria que no ens sorprengués això. No m’imagín que es fes aquesta pregunta a un grup en anglès, però sí que crec que, pel fet que ens expressem en una llengua que està minoritzada, doncs malauradament provoca que es continuï fent aquesta pregunta. Per nosaltres, que som els qui empram aquesta llengua, no comporta res. És evident que per molta gent és una cosa negativa, que és a la mateixa gent a qui molesta que es parli en català o que es canti en català, però per nosaltres és la llengua en què pensam, estimam i escrivim.

Quin és el paper de la música a l’hora de crear consciència política?

Jo crec que és una eina de difusió d’idees. Fa poc sentia a la ràdio un membre d’At Versaris comentar que la música al País Valencià havia estat una escola de formació i em va semblar una bona observació, en el sentit que a partir d’alguns grups, especialment d’aquells que dèiem abans, doncs certes idees polítiques, certa percepció de la política i del nostre paper com a societat s’han fet molt divulgatives del que s’hauria pogut fer amb llibres de teoria política. Però també crec que és una arma de doble tall, perquè tots aquests grups que intentam fer música amb consciència política al final som absorbits per una indústria de l’oci que es mou per interessos purament econòmics. I els mateixos consumidors d’aquesta indústria -jo també parl com a consumidor- entregam tota la nostra activitat política al grup que representa certes idees polítiques i pensam que anant un dissabte a un concert a cridar quatre consignes netejam la nostra consciència militant i activista. Crec que cal anar molt alerta amb això, ja que igual que pot ser una eina de comunicació i difusió molt potent, també pot ser un instrument d’alienació perillós. Cal moure’s en aquesta dialèctica i salvar la contradicció.

El nostre context polític és semblant al vostre: anys de govern del PP, corrupció i bombolla immobiliària. Som el Raval dels Països Catalans?

Sí. De fet, la frase aquesta al disc està pensada així: el País Valencià com un raval que alberga coses molt negatives, de ser la perifèria, la zona amb més retard, amb les desigualtats més accentuades. Això, amb les Balears, té cert paral·lelisme i al mateix temps és una zona que amb el pas del temps comença a albergar unes esperances que contenen un grau de puresa o innocència que les fan molt potents i amb moltes possibilitats. En el sentit artístic, crec que el País Valencià els últims anys ha fet una demostració de creativitat i de saber reinventar-se i créixer per crear una cosa molt bonica i un poc fer veritat aquella frase que el nostre nord és el sud.

Enllaç a entrevista NEUS SUÑER de ARA BALEARS.

Txarango i Zoo al festival Clownia

El Jofre Font conversa amb dues bandes compromeses, Txarango i Zoo, cadascuna amb la seva música, un pop festiu i global i un hip-hop combatiu i d’arrel valenciana, que no amaguen el seu inconformisme davant d’un món que volen canviar.
Una trobada a tres bandes amb els seus líders i cantants, Alguer Miquel i Panxo, als quals fem seure una estona uns dies abans que coincideixin actuant al Festival Clownia.

Enllaç a la conversa

ZOO Y ”RAVAL” vuelven a los escenarios – Festinfo

Raval” es el nombre que los de Gandía han dado a su segundo álbum de estudio. ”Raval” es el sonido que Zoo llevará de lugar en lugar en una gira tan esperada como su último trabajo.

Con un sonido renovado pero sin perder su esencia, Zoo vuelve para poner del revés, una vez más, el panorama musical. En pocas semanas iniciarán una gira de presentación que seguramente pase cerca de donde estés, ¡así que échale un vistazo a las próximas fechas! Cabe decir, que las entradas para Barcelona en la Sala Apolo están más que agotadas, así que no dudes en pinchar en los siguientes enlaces para no quedarte sin la tuya en alguna de las próximas fechas.

”Raval es la periferia, era el barrio de prostitutas, vivir fuera del mapa, hablar un idioma proscrito, el contrario a los pasillos enmoquetados , enfrentarse a una hoja de papel a solas con tu propia pena, es Cuba separada del mundo capitalista, son las prisiones, es volver a la infancia y al principio”

 

Més detalls del article de Paula Murillo de FESTINFO açí